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La herencia hispana de Estados Unidos

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-Por Carlos Rodriguez Hurtado

LA HISTORIA DEBE REFLEJAR LA VERDAD O EL PUEBLO VIVIRÁ EN UNA FICCIÓN HISTÓRICA.

Un libro tan clásico como History of Texas de H. Yoakum (1855) comienza con este inequívoco aserto: «Los primeros emigrantes europeos a Texas fueron conducidos allí por Robert Cavalier, el Sieur de La Salle, quien llegó a la parte oeste, cerca de la entrada a la Bahía de Matagorda, el 18 de febrero de 1685. La Salle fue un valiente y galante caballero de Luis XIV».

Una herencia hispana negada.

Yoakum sabía, sin embargo, que El Paso, al menos, había desempeñado un papel esencial en todo lo relacionado con la conquista de Nuevo México y el Oeste de Texas. Su aseveración debe situarse en un contexto obsoleto: el de tratar de diversificar las aportaciones de otros pueblos europeos en la construcción de los Estados Unidos de América, reduciendo su relativa importancia. Esta idea sigue manteniendo cierto peso, aunque por fortuna está más debilitada. El transcurrir de los siglos va deshaciendo esa pueril concepción y cada vez es más necesario reconstruir una historia de los EEUU inseparable del pasado hispánico de una enorme parte de su territorio. Tampoco es un empeño nuevo. Recuérdese que ya en 1883, Walt Whitman, en The Spanish Element in Our Nationality (escrito con motivo del 333 aniversario de la fundación de Santa Fe, en Nuevo México) había dicho inequívocamente: «Los norteamericanos tenemos todavía que aprender nuestros propios antecedentes y ordenarlos para unificarlos. Serán más amplios de lo supuesto hasta ahora y de fuentes ampliamente diversas. Hasta aquí, llevados por los escritores y maestros de Nueva Inglaterra, nos hemos abandonado a la noción de que nuestros Estados Unidos se conformaron sólo desde las Islas Británicas y forman esencialmente sólo una segunda Inglaterra, lo cual es un grandísimo error. Se demostrará con certeza que muchos de los rasgos destacados para nuestra futura personalidad nacional y algunos de los mejores proceden de un fondo distinto del británico. Tal como están, los rasgos británicos y alemanes, por valiosos que sean en lo concreto, ya amenazan exceso. O mejor, diría yo, han alcanzado ya ese exceso».

La situación creada por la coincidencia de la recuperación de la herencia hispana y del nuevo peso del español en el mundo se ve afectada también por el cambio en la perspectiva de los mercados, por la presencia del consumidor hispano. La reacción es vender en español al hispano o latino, sin preocuparse de la calidad del español que se utiliza; con que entienda, basta. La variante norteamericana del español tiene una fuerte componente de fragmentación. Aunque no esté físicamente separado del resto de la koiné hispánica, el español de los EEUU se diferencia de ella estructuralmente. Frente a la coherencia lingüística y la intención de unidad muy claras en los países hispanoamericanos, esas preocupaciones no siempre se pueden percibir en el español de los Estados Unidos

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