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Francisco Suárez Veintimilla, el ecuatoriano héroe militar español en Marruecos

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-Por Francisco Núñez Del Arco Proaño

Les comparto la historia de este ecuatoriano, héroe español muerto en combate de la guerra del Rif, a propósito de las tensiones entre España y Marruecos estos días por las ciudades españoles de Ceuta y Melilla en África del Norte.

Francisco Suárez Veintimilla fue un destacado militar ecuatoriano y héroe nacional español (1 de junio de 1895- 19 de junio de 1922). Nació en Otavalo (Provincia de Imbabura) Ecuador, el 1 de junio de 1895 y fueron sus padres legítimos Rafael Suárez España, hacendado y Matilde Veintimilla. Fue bautizado el 6 de Junio en la Capilla de las Hermanas de la Caridad, siendo padrino su abuelo materno Mariano Veintimilla. Participó en la Guerra del Rif. Desde Ceuta, se trasladó con sus compañeros al sector de Beni-Aros muy cerca de la línea de combate y el 19 de Junio de 1922, las fuerzas marroquíes lanzaron una feroz avanzada, rechazada una y otra vez. Francisco estaba al mando de un pequeño reparto donde se generalizó la lucha cuerpo a cuerpo. Su Ordenanza cayó a su lado y con la carabina de aquel dio muerte a dos enemigos, pero a su vez fue mortalmente herido y expiró en el campo de batalla con tan solo 27 años de edad recién cumplidos, su juventud se consumó como lo había querido: heroicamente en el campo de batalla. Fue hermano del ex presidente de la República del Ecuador, Mariano Suárez Veintimilla y se conserva un monumento en La Alameda de Quito en su memoria.

Francisco Suárez Veintimilla, el héroe militar español ecuatoriano pudo decir: “En nombre del Ecuador, mi patria, más amada cuanto más distante, y de toda la América española, gloria y honor de nuestra Madre; honor y gloria también a nuestro joven Rey, honrosa y grande representación de nuestra raza, y por eso también Rey nuestro. ¡Con cuánta mayor verdad y sentimiento no podré decirlo yo ahora que tengo el honor y el orgullo de encontrarme siquiera temporalmente, entre su Ejército, de tan gloriosas tradiciones!… Creed en la gran sinceridad que encierra esta salutación nuestra, y creed también y esperad en la gran verdad y esperanza que revelan estos versos de Darío con que termino:… Mientras el Mundo aliente; mientras la esfera gire; mientras la onda cordial alimente un ensueño; mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña. Una América oculta que hallar, ¡vivirá España!… Los pueblos de América en vos (Madre Patria) sus ojos tienen fijos, y ‘hay mil cachorros sueltos del León español’ (como dijo el gran poeta americano) que bien y sienten y se enardecen con las mismas glorias que vosotros, con vuestra historia, que es también la nuestra, y con ella íntimamente unida llegará ¿por qué no creerlo con toda fe y esperanza?, a ilustrarse otra vez en una nueva época de mayor y más glorioso apogeo de la raza hispánica en ambos continentes… Hay quien habla necia e ignorantemente, ¡vergüenza para ellos!, de la inferioridad de nuestra raza, respecto a otras, que en este siglo de industrialismo han llegado a una mayor prosperidad económica o material. Precisamente eso afirma aún más nuestra superioridad espiritual. ¿No es ejemplo que admiramos todos, y en todo tiempo, el de aquellos hombres extraordinarios que abstraídos de las miserables materialidades de la vida, parecen vivir en un ambiente más puro y más alto, consagrados exclusivamente a las elevadas y nobles aspiraciones del espíritu y que sólo buscan en las cosas su más íntima comprensión de bondad y belleza? Comparemos este caso con el de aquellos que, en nombre del tan decantado progreso del día talan nuestros bosques y los despojan y despueblan de todo lo que hay de más hermoso y amable en la Naturaleza, que no aman, ni la comprenden, ni les interesa sino martirizarla, convirtiendo la Tierra en inmenso erial, de donde han huido el Amor y la Poesía, pareciendo quedar ya sólo, enseñoreados del Mundo, el Hastío y la Desesperación.” “La raza subsiste aún fuerte y potente, la fe es grande e inconmovible, y la sangre de los conquistadores alienta aún con vivo impulso en nosotros. Creámoslo con esa fe y entusiasmo con que aquellos españoles del siglo heroico se adelantaban, con la mirada serena y el paso triunfal, a la conquista de un Mundo, confiando solo en el poder de sus espadas, que tenían el temple de su alma, y que eran en sus manos vivo relámpago que les abría el paso de la fortuna y de la gloria, confortados en la desgracia de aquella dura y tormentosa existencia por la cruz que acompañaba todos sus pasos y que formaba la fuerte empuñadura de sus espadas.” “Una noble ambición de poder y gloria les impulsaba, y si hubo algunos que, por desgracia, extremaron su ambición y se manifestaron codiciosos y crueles, aun estos mismos eran grandes en medio de sus extravíos” “No somos civilizados, es verdad; no sabemos vivir como requiere lo que se llama el “progreso moderno”, porque no sabemos torturar a la Naturaleza para satisfacción de todos nuestros caprichos y egoísmos; porque no sabemos las reglas del interés compuesto y del tanto por ciento; porque no pretendemos convertir en oro todo lo que tocamos, no nos pase lo que a aquel rey de la leyenda; porque caminamos siempre con la cabeza alta, los ojos fijos en las estrellas y en lo que hay más allá…; porque es nuestro corazón demasiado sensible a todos los nobles sentimientos, porque nuestra Alma demasiado desprendida de la Tierra, demasiado elevada y espiritual.

”En “Conferencia pronunciada en el Colegio de San José de Valladolid, por el alumno de la Academia de Caballería, D. Francisco Suárez Veintimilla, súbdito de la República del Ecuador, con motivo de la fiesta de la Raza”; Madrid, Sucesores de Rivadeneyra (S.A.), 1921.

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