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En Palma de Mallorca con el Costa NeoRiviera

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Foto: La Catedral de Palma de Mallorca.

París, 8 de agosto de 2019.

Querida Ofelia:

Desde la isla de Ibiza navegamos hacia el noreste hacia la isla de Mallorca, la más grande de las Baleares, de la que Palma es la ciudad principal. Alrededor de las 6 a.m. con un mar calmo pasamos al sur de Punta De Cala Figuera y luego continuamos nuestro acercamiento al puerto de la ciudad desde el sur. La llegada al puerto se efectuó a las 8 a.m. Fue un día soleado, teníamos +22°c de temperatura y solo aumentaría de dos grados en horas de la tarde.

La excursión nos llevó a descubrir la capital del archipiélago de las Baleares, tierra de bellezas naturales y con un patrimonio artístico de gran interés. Las antiguas tradiciones mallorquinas tienen sus raíces arraigadas en la pasión y en la magia de la cultura árabe, y nos regalan emociones únicas e inolvidables.

Esta visita nos llevó los lugares y monumentos más atractivos de la isla. Admiramos la espléndida catedral gótica de Santa María, el edificio más conocido de la ciudad, conocida como «La Seu» y famosa por su rosetón y su gran tamaño. Mide aproximadamente 120 metros de largo y 70 metros de ancho, con una superficie de 6600 m. Sus bóvedas, con 44 metros de altura, se encuentran entre las más altas del mundo y la convierten en la segunda catedral gótica en altura. La catedral fue construida a partir de 1230 en el lugar en el que originalmente se encontraba la mezquita principal e incluye la Capilla Real, donde se encuentran las tumbas de los reyes Jaime II y Jaime III. La pared occidental de la catedral quedó severamente dañada durante un terremoto en 1851. Sin embargo, en el siglo XX, la Seu cambió de aspecto de la mano del arquitecto modernista catalán Antoni Gaudí, que añadió el baldaquino sobre el altar.

A pocos pasos de la Catedral se encuentra el Palacio Real de la Almudaina, residencia de los reyes de España cuando visitan la isla. Visita obligada es La Llotja (o Lonja), un magnífico edificio gótico que antiguamente era la sede del gremio de comerciantes, y que actualmente se utiliza para eventos culturales y otras funciones oficiales.

A continuación subimos a la colina para llegar al Castillo de Bellver (el «castillo de las bellas vistas»), desde cuya terraza, a 123 metros de altura sobre el nivel del mar, disfrutamos de unas vistas espectaculares de la ciudad y de la bahía. El castillo, que en su origen fue construido como una fortaleza militar de guarnición de la isla, es un símbolo de la ciudad. Se encuentra a aproximadamente 3 kilómetros del centro histórico de Palma y a lo largo de la historia ha tenido diferentes usos. El rey Jaime II lo mandó construir como residencia real. En el siglo XIX se convirtió en fábrica de monedas. Su estructura es circular (rara para los castillos en Europa) y cuenta con tres torres y una mazmorra, dividida en cuatro pisos. Dentro del castillo hay un patio de armas circular que se distribuye en dos plantas y un patio construido sobre una cisterna. En el segundo piso hay una capilla.

Seguidamente nos adentramos en la Sierra de Tramontana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en busca de la finca Son Amar, un típico caserón mallorquín del siglo XVI perfectamente conservado y magnífico escenario de espectáculos de talla internacional. Aquí, en un lugar como de otra época, envuelto en una atmósfera mágica, vivimos una experiencia auténtica que emocionó a grandes y pequeños. Asistimos al espectáculo “Pasión”, una magnífica y convincente exhibición de flamenco, intensa y apasionada como la historia de amor que cuenta. El extraordinario talento de los artistas, junto con el inteligente juego de luces y sonidos, son la marca inconfundible de una de las propuestas teatrales más interesantes de Las Baleares. Una experiencia que despierta todos los sentidos, incluido el gusto, gracias a las magníficas tapas y a la óptima sangría que saboreamos.  La experiencia concluyó entre los colores de un encantador mercadillo.

De regreso al puerto tomamos dos taxis para ir a El Corte Inglés, en el que iba mi hijo con su esposa y los niños cobró 10 euros hasta la puerta de los célebres almacenes, mientras que el mío me cobró 15 euros y me dejó a 5 manzanas de la tienda, con la excusa de que había obras en esa avenida. Decididamente, no tengo suerte con los taxistas, muy a menudo caigo con los estafadores.

Almorzamos en la bella cafetería e hicimos compras como solemos hacer cuando vamos a una gran ciudad española que tenga una sucursal de esa tienda que tanto me hace recordar a “El Encanto” de La Habana, de … “cuando Cuba era Cuba”, como solía decir mi madre.

La cena consistió en platos típicos de Calabria, bella tierra en donde el mar es cálido y brillante y, a pocos kilómetros, la montaña es sombría y áspera. Una región a la que es difícil llegar por tierra y completamente abierta al mar. Dos realidades netas y separadas de una tierra que no conoce matices sino valores absolutos, reflejados en sus gentes reservadas y hospitalarias, capaces de amar profundamente y de odiar visceralmente.

Experiencias que se reflejan también en la tradición culinaria, expresión de muchas influencias y de almas contrastantes. Los sabores son fuertes e intensos como las emociones que te suscita la guindilla, presente en todos los platos, que al principio te engatusa con su aroma, después te acomete con su fuerza y por último te complace con su armonía. Uno debe probar la sopa de legumbres con pan tostado y ‘nduja (embutido preparado con las partes grasas del cerdo y la guindilla), spaghettini bucati con pimientos asados y gambas y strascinati con salsa de carne blanca y puerros estofados.

Nuestra cena en Il Ristorante Club Saint-Tropez consistió en:

Focaccia con queso ricotta, tomate cherry y ensalada de berenjena

Risotto con mariscos

Estofado de jabalí con pimientos servido con patatas aplastadas

Semifrío al mocacchino con salsa de naranja

Vino Vernaccia di San Giminiano Panizzi

Disfrutamos del espectáculo de acrobacias con fuerza y talento del “Duo Silver” en Il Teatro Ravello.

A continuación la noche de fiesta de carnaval continuó con “La Notte in Maschera”, con el equipo de animación y los ritmos envolventes del DJ Lorenzo.

El Costa NeoRiviera había zarpado a las 8 p.m. hacia Mahón en la Isla de Menorca.

Sobre esa escala te contaré en la carta que te escribiré mañana.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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