Más allá de “saber» que los principales líderes separatistas eran masones. Aun hoy es difícil aceptar cómo la ideología masónica, abiertamente separatista desde la primera hora, pudo difundirse tranquilamente por toda la isla. Comprenderlo es algo más fácil, pues no olvidemos que también eran masones muchos miembros del gobierno (Sagasta, Castelar, Balaguer…)  a finales del siglo XIX. Todo esto significa que los primeros responsables de la pérdida de Cuba fueron los políticos que, desde sus altas funciones, ampararon y protegieron su expansión en las provincias ultramarinas.

Directivas a las logias en Cuba

Primero: debemos captarnos las simpatías de los peninsulares por cuantos medios estén a nuestro alcance, haciéndoles beneficios aparentes con tal de ocasionarles los mayores perjuicios luego.

Segundo: envolverlos en pleitos ruinosos, haciéndonos los generosos y desinteresados, no cobrándoles los primeros honorarios, para que queden agradecidos y no sospechen de nosotros.

Tercero: disgustarles, atribuyendo á injusticias de la legislación y de los jueces las sentencias que recaigan en su contra.

Cuarto: apoderarse de los destinos de la administración, alcaldías y sindicaturas, etc., etc., aunque sea de las clases subalternas, y oír cualquier reclamación o desapego de ellos, ya sea por injusticia y demás en los expedientes y entorpecimientos en las tramitaciones, y cualquier otro motivo de disgusto en derecho o no, poniéndonos de su parte y achacando toda la culpa a los jefes superiores (si no son cubanos) o al Gobierno, fingiéndonos mártires también.

Quinto: apoderarse así mismo del magisterio de la enseñanza esmerándonos en no inculcar a nuestros niños ideas exaltadas de patriotismo por los hechos de la historia de España, concretándonos todo lo posible y exclusivamente a los de nuestra Cuba, que no debe favores a ninguna extraña tierra.

Sexto: procurar excusarse de pagar contribuciones directas ni indirectas, y sí tener sueldos de su gobierno para tomar nota y dar informes a tiempo sin que ellos lo penetren.

Noveno: vigilar de cerca a nuestros próximos parientes españoles, y si se os presentase oportunidad de perjudicarles y no quisierais aprovecharla, no hacerles, por lo menos beneficios positivos.

Duodécimo: contribuir a propagar toda noticia funesta para la presente prosperidad de Cuba empeorando los negocios, tomándoles cuanto se pueda al crédito y no pagándoles, para que vengan pocos y salgan muchos.

(Reproducido en La Verdad de Burgos en 1896)

Las directivas y recomendaciones no significan nada si no se posee una red poderosa de adeptos afiliados a organizaciones capaz de difundirlas. Masones y autonomistas (a veces se confundían unos y otros) habían conseguido desde 1883 montar 166 logias, 80 de ellas operaban a pleno rendimiento sólo en La Habana, como lo explica bien clarito el libro La Masonería en España, * escrito por Mariano Tirado y Rojas, publicada en Madrid en 1893, de la cual JB Casas sacó estas informaciones que cualquiera puede consultar, así como la lista completa y direcciones de las mismas en La Habana y en el resto de las provincias de Cuba.

*T2, pp. 322 y sig.

Masones y bandera cubana, puertorriqueña, catalana y por ahí pa’llá…

La bandera de Narciso López tiene significación y origen masónicos indudables. El triángulo equilátero rojo, con la estrella, es del cuarto grado de la Masonería.

El número 7 se encuentra dos veces en la bandera, y ya es sabido el valor simbólico de ese número. Las listas y la estrella blancas significan la pureza de los ideales ma­sónicos, como lo eran asimismo los de los revolucionarios cubanos.

En la estrella pentagonal están los llamados cinco puntos de perfección de la Masonería: Fuerza, Be­lleza, Sabiduría, Virtud y Caridad. En cuanto a los números, hay además la circunstancia simbólica de que están incluidos el 3, el 5 y el 7, que tienen una repre­sentación ideológica definida.

Por otra parte, el trián­gulo es acaso la figura geométrica de mayor interés por­que evoca la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad que defienden todos los pueblos libres, y también es una síntesis de altos e indeclinables deberes masónicos.

Era natural que así fuera, pues tanto Narciso López como todos sus compañeros y colaboradores en aquella aventura pertenecían a la Fraternidad universal.

(Tomado del libro La Bandera, el Escudo y el Himno de Cuba. Sociedad Colombista Panamericana Por: Hon:. Hno:. Enrique Gay Calbó. La Habana 1956)

Nada, un trabajo bien hecho que todavía continúa surtiendo sus frutos…

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