El nuevo líder del PP tiene una abuela cubana que todavía vive

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Pablo Casado, el nuevo líder del Partido Popular, habla muy poco de su abuela cubana que todavía vive. Su abuelo, Herman Blanco Ramos ya fallecido, era el padre de la madre del líder del PP. cuando estalló la Guerra Civil en España lo encerraron por estar sindicado en la Unión General de Trabajadores (UGT).
Conoció a su abuela Olga en 1947 en Santander. Pablo prefiere prefiere no hablar mucho de su abuela por respeto hacia ella, y al trauma que el encierro de su marido le provocó. En cualquier caso, su abuelo falleció cuando el Presidente de los Populares españoles tenía 7 años.
Dato curioso, falleció siendo un furibundo antifranquista. Casado, como tantos otros es el símbolo de una sociedad española reconciliada, que no comprende las razones por las que los partidos de izquierda persisten en mantener abiertas las heridas provocadas por una guerra donde ambos bandos cometieron excesos sin nombre. «No gastaría un euro en desenterrar a Franco», dijo recientemente Pablo Casado.
Hace algún tiempo en una entrevista para Crónica, el político confesaba que apenas guardaba recuerdos de su abuelo materno porque murió cuando él tenía siete años. Sí palpó el daño que hizo el Régimen en su familia. «Prefiero no hablar del tema para no darle un disgusto a mi abuela, que aún vive. Es un tema ya olvidado y no podemos vivir en el rencor del pasado». Por su propia experiencia familiar, él es partidario de «no remover» las penurias de la cruenta guerra. Penurias que conoció en sus propias carnes su abuelo Herman Blanco Ramos.
Herman Blanco sería arrestado por la policía el 13 de agosto de 1936 y conducido a la prisión provincial de Palencia. Comenzaba su vía crucis. Consejo de guerra y una condena a prisión perpetua. Según la Fundación Pablo Iglesias, dicha pena se correspondía con 30 años de reclusión con las accesorias de interdicción civil e inhabilitación absoluta durante su condena por un delito de rebelión militar. A pesar de los esfuerzos de su abogado por demostrar que Herman acudió sólo a la Diputación para auxiliar a posibles heridos, el Estado Mayor de la VI División confirmó su condena.

  1. No se equivoquen con Casado. él esconde a su abuela porque le avergüenza que tuviera que ser la esposa de un enemigo de Franco. Los que han leído su discurso en el Congreso del PP se darán cuenta que Ni una palabra para combatir la desigualdad, para la pobreza en que viven millones de españoles, que podrían espèrar de este caballerito de la gente adinerada que no sea más sufrimiento, desalojos, pobreza, bajos sueldos, pensiones que no llegan, alquileres que no se pueden pagar, niños sin libros que sólo hacen una comida al día, gente que sólo trabaja pocas horas a la semana para engañar con las estadísticas de empleo, sanidad y escuelas privatizadas para que la disfruten la gente de su clase podrida en dinero que carecen de la más mínima solidaridad con los más pobres, un país aislado de Europa como lo fue el de Franco porqué no comparte los principios europeístas de libertad, igualdad y fraternidad. Los cubanos que no esperen nada de él, que esperanzas pueden tener de quien se avergüenza de su abuela cubana porque lucharon contra una dictadura como la de Franco. Es el peor político que puede esperar una España renovadora, integradora y moderna para transitar las próximas décadas. Puede que logre animar a gente de su calaña con un discurso altisonante y conmovedor para que crean que él es el mejor, pero sólo es un instrumento de los poderosos que tratan de disfrazarlo de político regenerador.

  2. El abuelo que Casado ha sacado del anonimato de la memoria se llamaba Herman Blanco Ramos.
    Según los datos que obran en la Fundación Pablo Iglesias, Blanco Ramos se hizo militante de UGT en la República y que fue detenido en Palencia,
    su ciudad, poco después de que las tropas sublevadas iniciaran la Guerra Civil.
    Condenado a 30 años, como médico que era, fue destinado a la clínica de prisión.
    Pero, afortunadamente, lejos de acabar en una cuneta como dijo su nieto para defenderse de sus propias palabras en un mitin,
    muy pronto salió de prisión, ya en 1941, cuando había cumplido dos años y medio de los 30 de condena.
    Muy lejos su situación de los que sí acabaron en una cuneta.
    La vida del abuelo materno de Pablo Casado no volvió a sufrir penalidades políticas,
    como sí siguieron pasando las familias de cientos de miles de esos otros que sí seguían en la cárcel o habían sido fusilados.
    Al salir de la cárcel, ya se ve, no se le opuso por parte del régimen de la Dictadura problema alguno para montar una clínica en Palencia.
    En 1956 se borraron sus antecedentes.
    Y en 1961, en el ABC ya aparecía sin ningún problema,
    integrado y destacado entre la clase dirigente del régimen que asistía a bodas de las que se hacen reseñas y se publican en los periódicos.
    En su caso, nada menos que a una en la que los principales testigos eran dirigentes falangistas tan significados como Raimundo Fernández Cuesta
    (lo seguiría siendo durante la transición), Juan Antonio Ruíz de Alda o Epifanio Ridruejo.

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