El misionero zaragozano que abrió camino en el Lejano Oeste

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«…El acta de bautismo de Francisco Garcés da fe de su alumbramiento el 12 de abril de 1738. Al día siguiente recibió el sacramento en la iglesia parroquial de Santa Ana, en su Morata natal, y años más tarde emprendería el largo viaje transatlántico. La orden de expulsión de Nueva España de los jesuitas en 1767 permitió que los franciscanos, orden a la que pertenecía el aragonés, ensancharan su campo evangelizador. Quince misioneros encaraban en el arranque de 1768 el Golfo de California, donde se comunicó a cada uno el emplazamiento y la misión que les correspondían. «A fray Francisco le fue asignada la situada más al norte y también la más peligrosa. Se llamaba San Javier del Bac», resume Bardavío, quien arroja luz sobre el valor del aragonés: «Pudo quedarse en Morata de Jalón bajo la tutela de su tío, capellán de los condes, en donde con toda seguridad hubiese disfrutado de un sacerdocio bien cómodo y dedicarse a la teología y especializar su vocación sacerdotal por los caminos del pensamiento y la abstracción. Sin embargo, dejó esas vías y pidió permiso para pasar a América».

Y la misión que le fue confiada -en el actual Tucson- no resultaba sencilla: «Los jesuitas llamaban a San Javier del Bac ‘el noviciado’, ya que ningún misionero aguantaba en ella más de un año. Si Garcés fue enviado a San Javier no fue por casualidad: los responsables sabían que ponían al mejor en el sitio más difícil. En todo caso, los logros…»

-Más información en el enlace: https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2016/06/21/el-misionero-zaragozano-que-abrio-camino-lejano-oeste-920223-300.html

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