Tengo entendido que Leopoldo López (padre) va en las listas del PP por las europeas. Y con todo el respeto que me merezca por el sufrimiento que esta familia lleva en lo alto, más le valdría tanto a él como a tantos otros replantearse ciertas cosas. Por qué, por ejemplo, en época reciente, con Fraga y Aznar por bandera, no sólo no se hizo nada contra la dictadura castrista, sino que se mantuvo un colegueo nauseabundo. Los represaliados y exiliados siempre pudieron esperar en su terrible soledad a que nunca llegara nada para que el «Occidente desarrollado» siguiera riendo las gracias a los sátrapas, con la total complicidad de los políticos de todos los signos.

Eso sí: Conste que eso no es culpa ni de Fraga ni de Aznar. Ni de Zapatero. Ni tan siquiera de Podemos. Esto viene desde el franquismo. El romanticismo/exotismo con que el régimen anterior vio la misma Revolución de 1959 confundió a tirios y troyanos. Todavía no se entiende que por más que Batista no fuera un santo, eso no justifica no ya lo que vino después (que por supuesto), sino lo malo que ya estaba incubado con Fidel y compañía, empezando por esa máquina de matar que fue el Che Guevara (término que tanto gustaba al médico argentino). Entiendo que lo de 1898 estaba muy reciente, pero pensar que Fidel era un «resistente antiyanqui» era pecar de una ingenuidad de cojones. Ingenuidad que parece durar hasta hoy, aunque yo no me la creo mucho.

Sin embargo, las buenas relaciones diplomáticas entre Franco y Fidel entran dentro del realismo mágico hispano, lo mismo que las que hubo entre Fidel y Videla o entre Chávez y Fujimori. A pesar del incidente con el embajador Lojendio (que apoyó la Revolución) que fue a buscar a Fidel para darle una «tragantá», a pesar de que Fidel siguió insultando toda su vida a España y al régimen franquista; sin embargo, cada «x» tiempo, le entraba un arrebato y hablaba bien del almirante Cervera (al que la ignorante Ada Colau llamó «facha»), de España y hasta de Franco si hacía falta. A tal punto que más de un antifranquista se quejó en su día de cómo la Cuba de Castro los ignoraba; cosa del pacto tácito que había entre Franco y Fidel para el asunto; a pesar de que tanto en Cuba como en México, muchos eran los republicanos españoles que mangoneaban; como a día de hoy Venezuela es mangoneada por los castristas.

Con todo, yo no sé si Leopoldo López padre sabe dónde se mete. Pero han pasado muchos años y esas siglas y muchas otras no han servido más que para hacer negocios con los tiranos de siempre y esperar a ver si Estados Unidos dice algo; Estados Unidos que cada vez que «interviene», suele hacerlo igual de bien que en Cuba y Puerto Rico en 1898.

Y si no sé dónde se mete Leopoldo López padre, parece que Leopoldo López hijo, al igual que Juan Guaidó, andan por la Internacional Socialista. Para este viaje no hacían falta esas alforjas.

Y reitero: Dicho desde el respeto y la empatía que me merece, entre otras cosas, haber presenciado cuando fui emigrante en el Perú el sufrimiento de miles y miles de venezolanos que llegaban a Lima flacos y con lo puesto. Por eso mismo es que estas cosas al final acaban doliendo más de la cuenta. Porque no es sólo un problema de Venezuela, sino toda una vaina geopolítica; una vaina loca que ya, por lo menos, sabemos a través de los años quién no resuelve.

-Antonio Moreno Ruiz

Deja un comentario