Españoles de Cuba

Descubriendo Historia: Camino Real de Carabobo y Puente Ojival de los Españoles (Venezuela)

-Artículo de Emilio Acosta Ramos

Todas las civilizaciones suelen tener buenas comunicaciones para poder desarrollarse. El Imperio Romano fue muy consciente de esto y los españoles en su ímpetu de desarrollar sus reinos tomaron nota y empezaron a comunicar estos territorios por mar y tierra, tanto en Europa como América o Asia. Por eso localizamos «Camino de los Españoles» en tres continentes.

Es importante señalar que fue un trabajo muy dificultoso el comunicar poblaciones distantes separadas por selvas, montañas o desiertos, sin conocer nada de la zona, sin mapas y, como podemos asegurar, de la nada (hablamos del siglo XVI…). Las rutas que crearon aquellos españoles en éstas tierras para generar comercio y comunicaciones, eran llamadas por éstos Caminos Reales. Los lugareños les llamaban El Camino de los Españoles y los hay por Europa, América y Asía. El Camino Real de los Españoles o Camino Real de Carabobo, es una senda ubicada entre Puerto Cabello y Valencia (Venezuela) con la finalidad de extenderlo y comunicar ambas ciudades para facilitar el comercio de cacao y café, que eran en aquel entonces los principales productos de exportación de la provincia, tuvo a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX una relevante importancia para el reino español, ya que era la principal comunicación entre la costa central y el interior de una de sus principales provincias en el Caribe. El Camino de Carabobo, como se le conocería originalmente, comenzó a construirse en 1761 por orden de la Corona Española y el decreto del Cabildo de Valencia; luego, en 1801, se emprende su arreglo modernizando su trazado para ensancharlo con el fin de ser carretero. La calzada fue empedrada en gran parte con adoquines y se construyó, entre otros puentes, el de piedra y ladrillos con su arco gótico, el puente ojival de Paso Hondo, (único en este estilo ojival construido por los españoles en Sur América) el cual tiene 62 metros de largo; 8,53 metros de ancho y que cuenta con una elevación desde su cúspide hasta el agua de 16,6 metros, fueron utilizados alrededor de 14 mil ladrillos. Fue escogido para su recorrido el valle de la cuenca del río San Esteban, subiendo por el cerro Carabobo hacia la cumbre del San Hilario, de acuerdo a la denominación de la época, para bajar por la fila de Bárbula hacia el valle del río Cabriales, con un trayecto de aproximadamente 43 km, hasta la Nueva Valencia del Rey. Los ingenieros y topógrafos españoles se guiaron por los senderos de los aborígenes que recorrían desde tiempos ancestrales estas montañas, para posteriormente remodelarlo y ampliarlo a lo que fuera el camino real.

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Por dos extremos comenzó su construcción, desde las vertientes norte y sur respectivamente, juntándose en la cumbre del San Hilario. Viniendo desde Puerto Cabello entraba por el valle Marín al valle de San Esteban, entre el río San Esteban y el cerro de Las Vigías. Más tarde habría un camino alterno, a través de un desfiladero por el cerro de Las Vigías, conocido como Portachuelo. Borburata indirectamente y Puerto Cabello directamente, como puertos claves para los españoles, dependían vitalmente de este camino real. Este camino fue testigo de la historia de la zona, Borburata fue fundada en 1551, siendo uno de los primeros puertos de la provincia, el cual se comunicaba hacia el interior por un camino de mula denominado “Camino de San Jean (Saint Jean)”, que subía por el valle del río Borburata y fila de Saint Jean hacia el cerro El Novillo de la Cordillera de la Costa, bajando luego hacia Vigirima. En 1555 era fundada tierra adentro la Nueva Valencia del Rey, ante la necesidad de sustituir la población de Borburata, continuamente asediada por piratas y corsarios; también las recuas de mulas que utilizaban este camino eran asaltadas por ladrones cimarrones. Corsarios y piratas ingleses tan conocidos como John Hawkins y Francis Drake, tomaron la población, en mayo de 1567 y abril de 1568, quemando casas y apoderándose del tesoro real, en represalia por no acceder el gobernador español en comprarle 200 esclavos que traían de las costas de Guinea, también enviaron por el sendero de las montañas a un grupo de piratas de su tripulación, que debían tomar a la Nueva Valencia del Rey. El asedio de los piratas en el transcurso de los años siguientes era tal, que en 1677 Valencia fue saqueada e incendiada por piratas franceses. Mucho más tarde, en 1730, fue fundada la ciudad de Puerto Cabello, que, por facilidades de atraque de los barcos y mayor seguridad, había desplazado al puerto de Borburata, transformándose en el principal puerto del país. Para esta misma fecha comienza sus operaciones la Compañía Guipuzcoana, favoreciendo la inversión de capital privado en la actividad comercial de la provincia.

El Camino de Carabobo se transformaba en la vía principal, que luego para mediados del siglo XIX se conocería como “Camino Viejo” y hoy día como “Camino de los Españoles”. La finalidad era comunicarse directamente con las regiones del centro, llaneras, inclusive andinas. Por el norte, desde la costa, estaba protegido desde el cerro de Las Vigías por el fuerte Mirador de Solano, construido entre 1778 y 1779, que actualmente se les conoce como cerro El Vigía y Fortín Solano. Protegía este fuerte tanto a Puerto Cabello, a la desembocadura del río San Esteban, al acueducto y a la entrada del camino real a los valles Marín y San Esteban respectivamente, vitales para el puerto. El francés François Depons viajó a estas tierras a principios de 1800 y describió el a veces suntuoso paisaje urbano, civil y religioso, cuya base eran las feraces tierras dedicadas al añil, caña de azúcar, algodón y café. En Turmero, por ejemplo, las calles estaban “bien alineadas y paralelas”, con su plaza mayor y la iglesia, que describe como un “edificio suntuoso, pero sobrecargado de ornamentaciones de arquitectura”. Valencia, con tan sólo 7.000 habitantes, era una ciudad de “calles anchísimas” y el mercado, ubicado en la plaza de armas, lo percibe de “dimensiones desmedidas”. El francés cuenta que, los «famosos» Valles destacan por estar allí la «industria, la actividad, el trabajo … base de (los) sentimientos. Por una beneficiosa emulación, la agricultura ha llegado a ser la pasión dominante de todos». Esto lo atribuye, ante todo, a sus numerosos habitantes de origen vizcaíno por lo cual «la industria, el bienestar, la limpieza y las buenas costumbres reinan generalmente en este distrito». El Alemán Alexander Von Humbodlt durante su estancia en La Victoria nota, ante todo, la dinámica vida comercial. «Por donde quiera se ven mercancías en venta». Dos vías comerciales se cruzan allí, la de Caracas a Valencia y más allá Puerto Cabello, la otra es el llamado camino de los llanos hacia el Sur.

El Camino también fue muy importante para los planes de Bolívar y Páez, cuando planearon la toma del último bastión español en Venezuela, el asalto a Puerto Cabello, el 7 de noviembre de 1823, atravesando Páez el camino de montaña con 400 hombres y 100 lanceros del Batallón Anzoátegui, poniendo fin a la cruenta Guerra de Independencia. En la época post-independentista es abandonado prácticamente este camino, perdiéndose así una ruta comercial importante para la economía del país, son los estragos que trajo la guerra.

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