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Del caso de la deuda griega y el referendo consultivo (2015)

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-Por Edgard Simón Rodríguez, abogado y activista político

«Del caso de la Deuda Griega y el Referendo Consultivo (2015)»

Paradójico que en la raíz del problema griego se encuentre precisamente el nacimiento del euro, símbolo de la unidad europea; de la Europa que quiso consolidar una integración económica como vía expedita para evitar futuros conflictos bélicos, luego de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Es entendible, por lo tanto, lo fundamental para el continente europeo que es el mantener esa unidad. Es un tema ya atávico, cultural, espiritual. Y el euro representa precisamente esa cultura, esa integración, el éxito en la búsqueda de la Europa democrática lejana a los totalitarismos del siglo XX y a los resquicios de oscurantismo político, como los nacionalismos retrogradas.

Estos elementos políticos implican una dura interferencia a la objetividad técnica que en lo económico y financiero se necesitan en el caso heleno, para tomar decisiones en una coyuntura que no tiene salidas fáciles, ni poco dolorosas en sus escasas opciones.

Es cierto, que del lado de los acreedores se repite como propuesta una receta enemiga de cualquier tipo de sentido keynesiano, como bien lo ha señalado en varias oportunidades el Premio Nobel de economía Paul Krugman, como lo es la austeridad a ciegas, con el consiguiente círculo vicioso que genera más insolvencia. Ni pueden jugar con una devaluación, al estar atados al euro. El problema de la integración monetaria, a espaldas de la integración fiscal, es obvio.

Pero no deja de sorprender, más allá de estos hechos económicos, discutibles en sus diversas aristas, el que un “líder” y su equipo político, sometan a votación una decisión de gobierno, pasando la papa caliente a quien no tiene tal responsabilidad. ¿El pueblo griego acaso es un gremio de especialistas en economía? ¿O es acaso una extensión del gabinete griego? ¿Qué pueblo va a querer someterse a mayores privaciones de las que ya sufre? ¿No se sabía de antemano, por lo tanto, el resultado de un referendo como ese? ¿Quién va a querer ir al paredón? Estrategia para poner un revolver sobre la mesa en medio de la negociación con la Troika. Pero pocos han tenido la suficiente sensatez de detenerse a pensar con seriedad sobre los precedentes que se están fraguando con esas maneras políticas. Un precedente de legitimación que deviene tal vez en riesgo moral. No es difícil concluir esa posibilidad. Creo que en buena parte dependerá también del desarrollo de la historia que está por verse.

Grecia sabe muy bien que viviría una debacle económica con consecuencias más graves que los dolores impuestos por la austeridad deseada por los acreedores, si abandona la unión monetaria. El referéndum abrió puertas invisibles a interrogantes en el discurso político, no resueltas, que ahora a todas luces se le revierten. Muy poco tiempo duró la alegría del éxito electoral… más éste no aseguró en modo alguno el éxito político, menos aún el financiero, que no se resuelve con referendos consultivos, sino con decisiones económicas, precedidas de férrea voluntad política, y sin esperar estar bien con Dios y con el Diablo. En una negociación como esa, no se puede ganar todo.

Tsipras debería recordar el temple que demostró en su momento, en la reconstrucción de la Alemania de postguerra, un economista como Ludwig Erhard, como Director General de Economía de las zonas de ocupación americana y británica. Contra viento y marea, implantó reformas que tuvieron oposición hasta de los propios ejércitos de ocupación. Lo que vino luego, le dio la razón y el éxito histórico.

Caracas, 12 de Julio 2015.

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