«…Un caso ejemplar de esta extraordinaria virtud de los arrieros de México (ellos tienen muchas otras cualidades) es el que describe el escritor jalisciense Francisco Rojas González en su novela “Lola Casanova”, que trata del sangriento conflicto sostenido durante muchos años por los indios seris y los criollos de Guaymas, en el hoy Estado de Sonora.

“Los indios –dice este autor—no son inferiores por indios, sino por pobres”, y el mensaje que manda a sus lectores es que se puede rescatar de la ignorancia y la pobreza a los indígenas –que siguen representando hoy el principal rezago del país—si realmente nos preocupamos porque vivan mejor.

En este punto concuerda el notable indigenista Andrés Henestrosa, quien dijo que la única diferencia entre Benito Juárez, Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez y los demás indios de México es que los primeros fueron a la escuela. Así de sencillo.

Lola Casanova, una bella criolla de Guaymas que había sido raptada por los seris, se enamoró de Coyote, entonces jefe de esa tribu, y a su vez éste, rendido ante ella, le dio el trato de reina.
Mujer de buenos principios, Lola tuvo entonces margen de acción para negociar la paz entre criollos y seris, valiéndose para ello de los arrieros que traficaban entre Hermosillo y Guaymas.
Su plan fue simple, pero efectivo: interesar a los criollos en las perlas que los indios obtenían en abundancia, y a éstos…»

-Más información en el enlace: http://javiermedinaloera.com/arrierosdemexico/?p=697

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