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Aquella Iberoamérica

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Porque si escribo los nombres genuinos que le daban los nativos, los naturales, los moradores y dueños de aquellas tierras del poniente de la mar oceana atlántica, no tenemos capacidad de conocimiento para situarnos y situarlas.

Las tierras que para su suerte durmieron al desconocimiento de la brutalidad de los dioses creados por los barbudos del oriente; las tierras que para situarnos las denominaremos como Tierras Ibéricas Indianas, es muy probable que sean las tierras continentales que se lleven la palma en cuanto a la ocultación de los genocidios que se han cometido, y que se siguen cometiendo en la actualidad con su gente, al tiempo que un sinfín de publicaciones indican todo lo contrario para que el “sistema” se sienta feliz y vencedor con su mentira, frente a la verdad que tristemente reina en la actualidad por aquellas tierras.

Produce una tremenda sensación y sentir de rabia, cuando por parte de los barbudos se habla de redención de pecados de los indígenas, de civilización, de corregir salvajismos y crueldades y otras muchas gaitas, como si todas esas milongas religiosas mentirosas monoteístas fuesen cosas positivas para el genero humano, cuando la felicidad y la sonrisa volverá al rostro de los humanos cuando tales músicas desaparezcan.

La herencia de docilidad dejada por el catolicismo en los pocos centros del saber y del conocimiento situados en aquella orilla, están haciendo que los pocos que tienen acceso al estudio que aclare los conceptos vitales de existencia, sean contaminados con necesidades blancas de esta orilla, en una proporción mucho mayor que la de aquí.

Porque los políticos blancos, los políticos barbudos, como están hermanados, son colegas en las mismas estupideces y traiciones que los de las tierras Iberoamericanas, discernir la verdad y la realidad social, dicta muchísimo de los tambores de hispanidad y respeto de las sociedades y gentes de la orilla del poniente de la mar oceana.

Y todo porque existen y no cesan, dos grupos sociales: el religioso monoteísta y el militarismo corsario Usa, cuya faena diaria es como una mano, desde que surgieron aquellas sociedades, y desestabilizar cualquier progreso de equidad, justicia, e igualdad, y con la otra, publicitar lo malo y desestabilizadores que son todos los demás, es su faena diaria sin descanso.

Hoy por hoy, Iberoamérica está vendida o alquilada a poderes extraños a su gente y lengua, que nunca por nunca van a soltar bocado mientras haya chicha para morder. Y saben, perfectamente, como publicitar todo para que la gente, cansada de miserias y de infortunios, ante un poder armado que no dispara con bala de salvas, al final, opten por salir corriendo de aquellos lugares. Y, muchos, en su desconocimiento corren hacia la propia boca del lobo que los está devorando, y otros se vienen junto a nosotros a aumentar un rebaño, que su solo progreso consiste en que puede balar ante el lobo y no morir degollado en silencio; pero nada más.

Tenemos, por tanto, dos piedras metidas en nuestros zapatos como gentes caminantes, que las tenemos identificadas perfectamente, y que nos impiden caminar con soltura y alegría; y que sabemos que son el monoteísmo religioso y el imperialismo armado, que, unidos, amasados, han construido a modo y como lo hace el adobe, una casa oscura, injusta, fría y desapacible.

En Iberoamérica, no existen los sueños; existen unas tristes realidades más acentuadas que en el viejo mundo. Y lo que va resultando incomprensible el por qué no reaccionamos juntos para quitarnos las piedras del calzado social, que hieren mortalmente nuestra andadura.

Salud y Felicidad, sin covid. Juan Eladio Palmis

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