La mayoría de los españoles seguramente no se habían enterado de en lo que se estaba convirtiendo el estado español, cuando los Estados Unidos vinieron a arrojarnos fuera del club de un plumazo. No fue agradable, desde luego, y todavía no habíamos casi digerido que ya no estábamos en el Antiguo Régimen, cuando tuvimos que digerir que ya no éramos un país imperialista. Pero si ni siquiera nos habíamos enterado de que de eso trataba el juego. Como bien dirá el bisabuelo en una de sus cartas, “Murió gritando viva España. Grito santo que entusiasma mucho y entusiasmaría más si no sufriera uno tantas desilusiones y no fuera todo una mentira.” Por eso, la pérdida de Cuba nos puso en nuestro lugar, que no por pobre es menos grande. ¿Nos estaría llevando esta derrota a retomar la senda de nuestra identidad histórica? No en ese momento, desde luego. Había demasiado que asimilar y quedaba mucho por llover, y no digamos por padecer.

¿Qué hubiera sido de los bisabuelos de Elena, si se hubiera ganado la guerra, el hubiera sobrevivido, se hubieran quedado en Cuba y hubieran pasado a formar parte, como la hermana de Leonor y su marido, del Casino español?

¿Hubiéramos entrado en las guerras mundiales y no hubiéramos tenido guerra civil? Quién puede saberlo…

En todo caso, 1898 no fue un punto decisivo de ruptura, como todo el mundo sabe, entre España y Cuba. Las relaciones económicas entre los dos países continuaron, aunque de otra forma. A partir de 1898, la trama y los protagonistas cambiaron, e igualmente la intensidad de estas relaciones. Una multitud de pequeños y medianos comerciantes y asalariados irán y volverán, reforzando el mito del indiano protector de su lugar de origen al que sueña volver después de «hacer las Américas». Y a pesar de los intensos cambios sociales y políticos, tanto a un lado como al otro del Atlántico, estas relaciones se mantendrán, lo mismo con Franco que, instaurada ya la democracia en España, con el PSOE o el PP. Lo mismo con Batista que con Fidel Castro. Las relaciones serán tanto institucionales como familiares y personales. ¿Quién no tiene o ha tenido un tío en Cuba o amigos que vinieron de allá?

1 COMENTARIO

  1. Sra /ta, Lourdes Lopez. Dijo un sabio romano llamado Thito Livio: Semel proditori, mulla danta est fides traducido al castellano puro y duro, No se debe dar credito, el que una vez fue desleal. Personalmente añado Lex nova semper abrogat antiquae. Traducido al castellano Las nuevas Constituciones o Leyes siempre deshacen las antiguas

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