Cuando hablamos de exilio cubano, automáticamente pensamos en Miami. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, en la Península que nunca cortó los muy estrechos lazos que le unen con la perla de las Antillas, desde el mismísimo Fulgencio Batista, una comunidad cubana nada desdeñable vive huyendo del comunismo en la España europea; mas como dice algún cubano, hasta en pleno centro de Madrid se encuentra la Virgen de la Caridad del Cobre para rezarle.

Es, probablemente, el exilio menos conocido. Y quizá el más doloroso. Porque el dolor que vive el exilio cubano es la incomprensión, el inexplicable «romanticismo» que hay para la dictadura castrista de la pobreza, el encarcelamiento, el hambre y la prostitución infantil; y más doloroso se hace todavía cuando el desconocimiento se junta con el silencio.

Con todo, quién sabe si tanto dolor y tanto exilio no están preparando con su expiación un nuevo camino para el siglo XXI luego de aprender de tantos errores y nos señala el camino para reunirnos…

Pasen y vean:

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