En declaraciones a ‘Crónicas de la Emigración’ Danthe Menes, asesor de Inmigración de la sociedad Sagardo y Abogados, quien, días atrás, participó en el seminario sobre la Proposición de Ley en materia de concesión de la nacionalidad española a los descendientes nacidos en el extranjero de españoles, que se celebró en Madrid.

Danthe Menes, quien achaca la decisión del Gobierno de Zapatero de limitar la Ley de la Memoria Histórica al miedo a la llegada masiva de personas a España en época de crisis, considera que el actual momento, en el que ya se está hablando de reactivación económica, propicia la revisión y ampliación de la ley para que los descendientes de los españoles puedan venir a España a trabajar, pero con reconocimiento de la nacionalidad.

El problema durante algún tiempo fue que “con la crisis económica, se pensó que iban a venir muchos inmigrantes a España, y mucha gente está en contra de eso”, porque “no ven a un hijo o nieto de español en el extranjero como un español”. “Surge el debate al mezclar a los hijos de españoles con los extranjeros”, asegura, pero eso ya se ha intentado explicar y “decir que no es así”. Además, “los españoles que emigraron el siglo pasado contribuyeron a una economía fructífera en los países de acogida y sus descendientes, sobre todo en Latinoamérica, no son gente que quieran emigrar a España. Son gente que quieren el reconocimiento”, apostilla.

Para Menes, el debate surgió cuando España no se podía permitir que entrara más gente en el país en un momento en el que la economía estaba “debilitada”. Con la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica ya se hablaba de la posibilidad de que entre dos y tres millones de personas iban a adquirir la nacionalidad y buscaran trabajo en el país. Al final, no ha sido así, y alrededor de 500.000 personas se nacionalizaron.

Pero, en contra de lo que se pensaba, “no hubo un flujo importante” de personas, si acaso, “la gente que vino eran los descendientes que tenían que estar un año como residentes en el país” para adquirirla, matizó.

Con el repunte económico y el “envejecimiento” de la población que se está observando en España, hoy en día “se necesita gente joven que pueda reactivar la economía”. Por eso “hay que concienciar a la población de que se necesita gente, mano de obra” y que sería positivo “invitar a los descendientes de españoles a que vengan a España y contribuyan a reactivar el país”.

Abrir la nacionalidad a los descendientes nacidos en el extranjero de españoles sería, a su entender, una buena opción que ya se está tratando de impulsar por parte de algunos grupos políticos, como es el caso de Podemos que, el pasado viernes, presentó una proposición de ley en el Senado para ampliar la concesión de la nacionalidad a los descendientes nacidos en el extranjero de progenitores españoles.

Esta iniciativa  viene a reforzar la proposición que, sobre este asunto, ya presentó Podemos en el Congreso en diciembre de 2016. Con ella se pretende hacer un análisis más profundo del realizado en la proposición elevada a la Cámara baja aunque, teniendo en cuenta la situación de incertidumbre política por la que atraviesa España, el Gobierno “tiene temas más importantes” que abordar y no está para tratar asuntos “que le podían debilitar, más que beneficiarle”, puntualizó Menes.

A su entender, “el Gobierno no está haciendo nada” para que los integrantes de estos colectivos afectados por la normativa vigente obtengan la nacionalidad, todo lo más, desde los sectores implicados se están manteniendo debates con diputados del partido en el Ejecutivo y “su actitud es positiva para apoyar cualquier iniciativa”. Sin embargo, todo “se queda en palabras”, porque en todo este tiempo, no han hecho nada y tampoco proporcionan ayudas de ningún tipo, confirma Danthe Menes.

Para al asesor en asuntos de inmigración, los cauces a seguir en el caso de los hijos y nietos de españoles que se han quedado sin la nacionalidad es similar al de los sefardíes.

Con la concesión de la nacionalidad a este colectivo, después de que hayan sido expulsados, en 1492, “se ha pretendido reparar una parte de la memoria histórica”. En el caso de los emigrantes, “sería de justicia poder reparar la memoria histórica de los españoles que tuvieron que salir del país en el siglo pasado y buscarse la vida en otra parte”. Fueron emigrantes “que ayudaron a reconstruir el país”, y estos hechos “marcaron la historia económica de España”, porque “fueron hechos trascendentes”, ya que “parte de la economía que se reactivó fue gracias al dinero del extranjero”, aseguró Menes, quien recalcó que “esta emigración contribuyó al crecimiento de España en el pasado en un momento en el que el país se encontraba en una crisis económica profunda” y ahora es momento de “resolver el conflicto, reparando la memoria histórica de los descendientes y darles lo que por derecho de sangre les pertenece, que es el derecho a la nacionalidad española”.

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